Esta semana hacemos una transición temática en donde la expresividad cultural aflora en dos versiones de utilidad. Como un fin de reacción y como un medio analógico de estudio. En ambas, la respuesta social se deduce entre lo hecho y lo tácito; entre lo real y lo abstracto.
Primero, la mirada a las distintas expresiones identitarias que demuestran el viaje o proceso de sistematización de experiencias (SE) desde sus implícitas capacidades de resistencia frente a procesos hegemónicos. En la primer lectura, esta sazón se presenta devenida de la negritud en el Caribe y es descrita en letras o poesías que evocan sus anhelos y valores ante la implantación sufrida durante la experiencia de plantaciones como: “libertad, fraternidad, paz, amor”… “el reparo del Ser en conjunto” o “la sanidad del alma a través del cuerpo a través del ritmo en la danza”…
¡Aquí estamos! La palabra nos viene humedad de los bosques (…)
Nuestro canto, es como músculo bajo la piel del ala...( ) en Sóngoro Cosongo
Por otra parte, la segunda lectura sugiere una correlación de imaginarios que convierte -en este caso- al género del teatro (como escenario de ficción) en un lugar privilegiado (en tiempos y espacios) para el análisis social. Ciertamente, la búsqueda de analogías es una recurrente manera de proyectar esos encuentros y hallazgos de aprendizajes en la Sistematización de Experiencias (SE). Debido a esto, la comparación interdisciplinaria extrae inimaginables claves de profundidad temática necesarias para un proceso. Construyamos…

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